Pasados los tres días en LA, volvemos al campo base, San Juan Capistrano. Es miércoles día 10/10/2012 y sobrepasamos el mediodía. Por la tarde paseamos por la ciudad e intento que alguien arregle mis gafas. Misión fallida, las dos ópticas que visitamos nos aconsejan un funeral para la montura. Un poco de superglue y cinta adhesiva me ayudan a sobrevivir en momentos clave. Suerte que no las necesito las 24 horas.
Llega el 12 de octubre y uno se alegra de estar ajeno a todas las movidas que acontecen en España. Aquí también las hay, aunque, lógicamente, son de otro palo. Lo llaman Columbus Day y no hace falta que os explique el por qué. Me encuentro con varios manifestantes de origen hispano (mejicano sobre todo) reivindicando la brutalidad con la que los españoles colonizaron sus tierras. En sus pancartan rezan lemas como "Nuestros orígenes son indígenas, no españoles", "Suprimid el Columbus day", "No celebramos matanzas", etc. La verdad, razón no les falta.
En San Juan Capistrano se encuentra una de las misiones que los españoles construyeron en California. Visitamos lo que queda de lo que en su día fue una parroquia católica. Mi guía en forma de teléfono me ayuda a comprender lo que veo a cada paso que doy. Crecen mis razones para creer en las pancartas que exhibían hace un rato. Aunque algún alma con buenas intenciones y mejor corazón también aparece escondido en algún rinconcito de la visita.
El fin de semana siguiente es hora de volver a coger el coche y visitar más familia y amigos. Nuestro destino es Appley Valley, donde nuevos suculentos manjares aguardan nuestra llegada. Aprovecho el tiempo libre para leer un libro que no puede faltar en vuestras bibliotecas: Mil soles espléndidos, de Khaled Hosseini. Un par de días por estas tierras y nos movemos de nuevo, esta vez a algo totalmente diferente y nunca visto, Las Vegas.
Besos hispánicos.



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