Hasta pronto, Granada. Ten por seguro que volveremos a verte. Dejamos la ciudad con las hermosas vistas de Sierra Nevada rumbo al cabo de Gata. Alimentamos de nuevo a los 150 caballos y desayunamos tranquilamente por el camino. Conforme nos acercamos a nuestro destino el paisaje se vuelve árido. Pero de un color especial. Es como adentrarnos en un desierto donde el hombre intenta ganar la partida a la naturaleza. Estamos en Almería. Miramos a través de nuestras ventanillas por si nos aparece una tribu de indios perseguidos por Clint Eastwood. Llegamos finalmente a la que será nuestra morada durante tres días. San José (Níjar). Una población que originalmente era un pueblo de pescadores y hoy en día es destino turístico. Pertenece al Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar.
Nos comemos un menú y descansamos un poco. (Hoy me ha hecho sufrir España en la primera parte con Eslovenia). Bañadores, toallas y a la playa. Por hoy nos quedamos en la misma playa de San José. Aguas azules y muy limpias pero con un viento exagerado. Muy divertido para jugar con las olas (ese surf pancero cómo mola), pero toda una experiencia en la toalla. Hemos acabado rebozados. Arena fina que el aire te echaba encima y se te pegaba. Dos croquetas. Vuelta al hotel, ducha y cena. Cena para llevar que hemos degustado en la terracita de la habitación con brisa fresca.
Mañana a conocer playas y calas del entorno. Este cabo promete mucho. Os lo explicamos tomorrow.
Western kisses. S y G.


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