miércoles, 7 de septiembre de 2011

al-Andalus tour, día 2: Entre moros, cristianos y judíos

Creo que por fin hemos encontrado el duende de Andalucía (y no lo digo por Gema: 1,58m. la artista). La boca abierta durante un buen rato es lo que se te queda al entrar por primera vez en la Mezquita de Córdoba. Maravillosa construcción árabe. Y nos gustaría remarcar lo de construcción ÁRABE. El recepcionista de nuestro hotel nos comentaba asombrado que últimamente el ayuntamiento presenta la mezquita como Catedral de Córdoba con alguna influencia árabe. Como podéis ver en la foto, las influencias son tan sutiles que ni siquiera un doctorado en historia las podría detectar. En fin, mezquita o catedral, si aún no la habéis visto, no os la podéis perder.

Los cristianos de esa época no eran futbolistas (como los de ahora) pero también sabían construir. Majestuoso complejo el del Alcázar de los Reyes Cristianos. ¡Cómo vivían los tíos! ¡Vaya jardines! Todavía a día de hoy debe haber algún infante del siglo XV esperando a que lo encuentren sus amigos del escondite.
Y hablando de cristianos... ¡los pelos como escarpias en el museo de la Inquisición! La imaginación del ser humano para idear instrumentos de tortura no tiene límites.

Patente queda en la ciudad la influencia de los terceros en discordia, los judíos. Queda sólo una sinagoga de las muchas que hubo. Acercaros a verla. Además está al lado del zoco de artesanos, un rincón con duende...

Genial la cena en un típico patio cordobés. Probamos lo que nos faltaba de ayer, las berenjenas con miel. Y para acabar, disfrute de la noche cordobesa con un paseo tranquilo y relajado. Sobre todo porque no había nadie por la calle. Entre el España-Liechenstein y el Murcia-Córdoba de la copa del Rey, ni los turistas se han dejado ver. Qué tendrá Iniesta que los sienta a todos en un sofá.

Por cierto, hemos despejado la incógnita de las tapas. Parece ser que sólo se estila en Jaén, Granada, Almería... y una cuarta que no nos acordamos. Ahora más que nunca, ¡destino obligado!

Mañana, a buscar ese color tan especial que nos cantan los del Río.

Gema y Souhel.

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