Pretendíamos que nuestro final de viaje fuera otro descanso del guerrero. Y así lo está siendo. Desayuno, compra en el súper, bocatas caseros y a la playa. Para empezar, la Playa de los Genoveses. Llamada así porque en ella desembarcaron para conquistar Almería tropas que venían de... ¿lo adivináis? ¿Quién ha dicho fenicios? ¡Hala, nominado! Bellísima playa virgen, aguas azules y cristalinas, sin edificaciones, rodeados de montañas y de terreno parte árido y parte con vegetación. Acceso por pista no asfaltada. Una combinación cuyo resultado es aún más espectacular de lo que veis en la foto. Vuelta y vuelta, crema protectora, baños y juego con las olas. Nos entra el hambre y decidimos irnos a comer a otro sitio. Nos decantamos por ver qué tal en Cala de la Higuera.
Y este es el resultado. Una cala preciosa. Pequeña, de acceso difícil por terreno abrupto (hoy le estamos dando caña al chiquitín de 4 ruedas), arena fina y de color negro, aguas de diferentes tonos azules y perfecta para hacer snorkel. Lástima de no llevar gafas y tubo, mis ojos lo hubieran agradecido. ¡Cómo pica la sal! Comida, baños y tueste al Sol. Y como Gema y un servidor no nos ponemos muy morenos, ya podéis imaginar qué pinta llevamos. Beyoncé y Will Smith. De vuelta al hotel ducha y paseo bien untados de after sun. Para cenar, hoy nos damos un gustazo. Paella mixta para dos en el puerto con vistas a la bahía.
Mañana tenemos la intención de conocer más lugares así. Os contaremos qué hemos descubierto.
Hoy, además, queremos compartir con vosotros una canción. Estar en lugares como los de hoy te hace admirar un poco más a la madre naturaleza y pensar en qué nos da la sociedad. Society de Eddie Vedder.
Besos churrascados. S y G.


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