Y al séptimo día... nada de descanso. Último desayuno en Los Caños de Meca y de nuevo a cabalgar a través de montañas. Destino: Ronda. Se nos acaban los adjetivos para describir todo lo que estamos viviendo. Ronda se merece un compendio de todas ellas. Impresionante población, magníficas vistas y una puesta de Sol de las que le flipan a Clinton. Suerte que vivimos en la era tecnólogica y una SD de 8 megas nos acompaña día y noche. Años atrás llevaríamos ya 37 carretes de fotos gastados. Los pueblos blancos de Andalucía te ofrecen la posibilidad de disfrutar de todos los sentidos. Una luz especial, azahar y jazmín en cada rincón, acento andaluz, tapas y cañas para degustar y todo tan a mano... Ronda es uno de sus mejores ejemplos. Asombroso el tajo, barranco que divide el pueblo en dos y que el Puente Nuevo se encarga de unir. En más de una ocasión las piernas temblando al asomarme para obtener una foto de recuerdo. ¡Dichoso vértigo!
Lo de llamarse pueblos blancos no tiene ningún secreto. Vaya, que no encontraréis casas azules, verdes ni rosa fosforito. Esta unanimidad coloril es la que da un punto más de belleza al paisaje. Magnífica la puesta de Sol desde el Paseo de los Ingleses. Parecía que ardiera la cordillera entera.
Una curiosidad durante el viaje. Muchos pájaros en la carretera ya sin vida. Nunca había visto tantos. Daños colaterales de la construcción en parques naturales.
Y mañana partimos con destino a Granada. Años de historia, religiones y convivencia nos esperan. Os contaremos lo mejor, no lo dudéis.
Besos de dalt y de litoral. S y G.

ya esta bien de ponernos los dientes largos, en fin esta visto que tendremos que ir para conocerlo, solo que de nosotros no podreis esperar un blog, solo un sms diciendo "ya hemos llegado".
ResponderEliminarFirmado la cateta digital y compañia.