Lunes después de fiestas suele ser un día de tranquilidad, paz y recuperación. Los 3 días de fiesta le dejan a uno el cuerpo pidiendo a gritos un colchón, a ser posible de viscoelastic. Centenares de jóvenes almas vagan por el pueblo sin un rumbo marcado en su timón. ¿Y los jóvenes? se preguntan los más veteranos del lugar. Durmiendo, echando la siesta, tumbado en el sofá o momificado en el sillón suelen ser las respuestas más habituales. A mí personalmente me sube la moral. Me clasifican en el grupo de jóvenes. A ver cuánto dura ésto...
Bien entrada la tarde las almas se reúnen en la plaza del pueblo y algunas de ellas llevan consigo lo que les causa estar aún más cansados: su descendencia. No sé qué cifras maneja ahora mismo España en cuanto a natalidad, pero os aseguro que Esplegares las debe romper todas. Un sinfín de niños/as motorizados o bicicletados y con más energía que una fisión nuclear inundan el centro de la villa. Pa'rriba, pa'bajo, pal suelo, choques, carreras... es más peligroso cruzar la plaza en ese momento que la calle principal de Ho Chi Minh. Eso sí, sacar un helado o una bolsa de gusanitos es como un imán; los tienes a todos babeando y alargando la mano hacia ti como si fuera un ataque improvisado de los zombies de the walking dead.
La noche se tercia para una barbacoa al aire libre. Panceta, chorizo, morcilla y somarro te hacen recordar que la dieta post-vacaciones tendrá que ser más estricta que la srta. Rottenmeier.
Y así llegamos al martes. Cuerpos bastante recuperados. Mentes, algo menos. Pero estamos en vacaciones y queremos aprovechar el tiempo. Una salida matutina en masa nos lleva a la piscina de Trillo, donde unos chapuzones, helados, paella para 18, tumbing al Sol, enseñar a nadar a los peques y un poco de lectura consumen las horas de luz. Vuelta al pueblo, ducha relajante, cena calórica y preparados para seguir quemando la noche con más fiestas de pueblo.
Toca Luzaga. No nos lo podemos perder. ¿Quiénes vamos? Pues como últimamente, todos los jóvenes del pueblo y nuestro grupo (si tienes entre 30 y 99 años estás aceptado). No tendremos su edad, pero fuerza, ganas y energía nos sobran. Los #puretascansinos (como así hemos decidido bautizar a nuestra peculiar manada) no solemos perdernos ni una. Unos minis, unos bailoteos al son de la orquesta, el juego de a ver quién aguanta más tiempo encima de un vaso de plástico sin romperlo y muchas risas componen el guión de una fantástica noche. ¡A tope con la maquinaria!
El último bis de la orquesta es el aviso de que llega la hora de la retirada. Vuelta al pueblo para descansar. Esto no se acaba aquí...
Besos de #puretacansino. Souhel.

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