martes, 21 de agosto de 2012

Estocolmo, día 1: veni, vidi, vici. (19-08-2012)

Nos despertamos con la resaca de Esplegares aún en el cuerpo. Son las 08:45 y no hay tiempo para despistes. Nuestro vuelo sale a las 12:00. Mi santa madre se ofrece (después de mi porfi, porfi, porfi) a hacer de taxista. Dejo el coche en su garaje y nos acompaña. En el aeropuerto de Barcelona hay más gente que en la guerra. Se nota que es agosto. Por suerte no embarcamos maletas y ya tenemos el check-in en nuestra mano; las colas en las compañías son largas como un ciempiés. Logramos pasar el control sin interrupciones policiales. Mi apellido y/o mi pelo largo me ha regalado una charla con la policía nacional más de una vez. Un tentempié, un par de revistas para amenizar las tres horas y cuarenta minutos de vuelo y ya estamos subiendo en el avión. Todo y volar con vueling, no hay retrasos ni problemas. Salimos a nuestra hora. Un viaje tranquilo leyendo entre cabezadas y llegamos a Estocolmo.

Nuestras tripas reclaman su dosis diaria y nos enchufamos un par de hamburguesas y una coca-cola. Nuestro primer contacto monetario con Suecia es lo esperado; joder, qué caro. Montamos en el autobús que me indicó Sergio en su e-mail pre-viaje y llegamos a estación central. Después de 2 cigarritos de espera llega Sergio a buscarnos en su Golf. "Nos vamos de concierto al aire libre". Ea, aún no hemos casi llegado y ya tenemos plan. Veni, vidi, vici. Besos, ¿cómo estáis?, todo bien y nos ponemos en marcha.

Sí, digan lo que digan, los suecos son silenciosos. Llegando a la zona del concierto, un parque muy bonito en medio de la ciudad, no se oye ni un ruido. "¿Seguro que es aquí? No se oye nada". Es subir los últimos peldaños y ver unas 200 personas preparadas para el evento. Aún no entendemos cómo hacen 200 personas en Suecia para no hacer ruido. En España......

Al rato llegan Ari y Kiruna. ¡Por Dios, qué mona y rica es esta niña! Son 17 meses de ricura que te hacen reír con cada movimiento y ocurrencia. Unos amigos de Sergio y Ari completan el círculo improvisado. 

El concierto discurre tranquilamente hasta que a las 19:45 cae un chaparrón de 10 minutos. De ahí no se mueve ni el Tato. Ligeramente empapados seguimos disfrutamos del pentagrama de los protagonistas. Kiruna se lo está pasando en grande.

Vuelta a casa, cena y consejos sobre qué hacer en Estocolmo. A dormir, que en 24 horas hemos pasado por Esplegares, Badalona y Estocolmo. Esto es un no parar. 

Besos nórdicos. Souhel.


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