Nuestras tripas reclaman su dosis diaria y nos enchufamos un par de hamburguesas y una coca-cola. Nuestro primer contacto monetario con Suecia es lo esperado; joder, qué caro. Montamos en el autobús que me indicó Sergio en su e-mail pre-viaje y llegamos a estación central. Después de 2 cigarritos de espera llega Sergio a buscarnos en su Golf. "Nos vamos de concierto al aire libre". Ea, aún no hemos casi llegado y ya tenemos plan. Veni, vidi, vici. Besos, ¿cómo estáis?, todo bien y nos ponemos en marcha.
Sí, digan lo que digan, los suecos son silenciosos. Llegando a la zona del concierto, un parque muy bonito en medio de la ciudad, no se oye ni un ruido. "¿Seguro que es aquí? No se oye nada". Es subir los últimos peldaños y ver unas 200 personas preparadas para el evento. Aún no entendemos cómo hacen 200 personas en Suecia para no hacer ruido. En España......
Al rato llegan Ari y Kiruna. ¡Por Dios, qué mona y rica es esta niña! Son 17 meses de ricura que te hacen reír con cada movimiento y ocurrencia. Unos amigos de Sergio y Ari completan el círculo improvisado.
El concierto discurre tranquilamente hasta que a las 19:45 cae un chaparrón de 10 minutos. De ahí no se mueve ni el Tato. Ligeramente empapados seguimos disfrutamos del pentagrama de los protagonistas. Kiruna se lo está pasando en grande.
Vuelta a casa, cena y consejos sobre qué hacer en Estocolmo. A dormir, que en 24 horas hemos pasado por Esplegares, Badalona y Estocolmo. Esto es un no parar.
Besos nórdicos. Souhel.
No hay comentarios:
Publicar un comentario