Quiero convertir este post en una reivindicación. Las crisis actual amenaza nuestro día a día, pero también nuestros recuerdos. Las fiestas de pueblo son un buen momento para olvidar la presión diaria por la que pasamos y descargar toda la negatividad que podamos acumular. Eso sí, transformándola en amistad, amor y diversión. Recargar nuestras pilas y llenar de combustible de nuevo nuestro corazón.
Espero que nunca llegue el momento en que a nadie se le prive de su particular homenaje. A su historia, a sus recuerdos y a su esperanzas futuras.
Sigamos disfrutando todos de las fiestas de pueblo.
Besos llenos de deseos. Souhel.
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