El despertador nos saca de la cama a las 08:15. La lectura la noche previa de una guía de Estocolmo hasta las 02:00 no impide que nos levantemos con ganas de comernos la ciudad. También es verdad que YolandaHagen viene a limpiar la casa de Sergio y Ari a las 09:00 y mejor no estorbar. A esa hora ya estamos en camino. Café con leche y napolitana de chocolate para desayunar en Eriksplan y a descubrir la capital de Suecia. El "silencio" sueco nos sigue sorprendiendo.
Disfrutamos de la biblioteca, similar en forma a la de Alejandría, descubrimos el lugar donde asesinaron a Olof Palme y visitamos su tumba en la iglesia de Adolf Fredrik, jugamos a recibir el premio Nobel en el Konserthuset y chafardeamos el mercado de frutas que hay a sus pies, en Hötorget. Nos dejamos caer por Kulturhuset, donde nos espera una maqueta chulísima de la ciudad y una terraza con unas bonitas vistas. Enfilamos el sur por Drottningattan, a la que bautizamos como la calle del Mar de Badalona. Destacar que hay tantos H&M en Estocolmo como iglesias en Roma. Comida de buffé libre en un asiático y recargamos pilas.
Otra de nuestras especialidades durante cualquier buen viaje que se precie son los Pulitzer. Es decir, hacer las típicas fotos turísticas haciendo el lerdo. Nuestro último post este año será un resumen del viaje en fotos. Y por supuesto, no faltará su apartado de Pulitzers. No os lo perdáis.
Con el buche lleno retomamos el turisteo. Vamos a seguir sumando km. a nuestros piernas. Seguimos la calle del Mar de Badalona hasta llegar a las puertas de ls isla de Gamla Stan, centro histórico de la ciudad. Antes de cruzar por Riksgatan, lugar donde se encuentra el parlamento, unos minutos para gozar de la casa del primer ministro (que no es un piso de 30 m2 del IKEA) y de la Ópera. Ya en la isla de Gamla visitamos el Kungliga Slottet (Palacio Real) y la Storkyrkyan (la Catedral). Son las 17:15 y Sergio y Kiruna han venido a buscarnos. Saboreamos una merienda con bollería típica, cafés y chocolates y nos perdemos entre las callejuelas de este precioso lugar. Os recomiendo no perderos este lugar si vais alguna vez a Estocolmo. Abandonamos el centro histórico con Sergio enseñándonos la esclusa, donde se separa el mar Báltico y el lago. Nos encaminamos a la isla de Södermalm, donde una elevada colina nos permite disfrutar de unas bellas vistas de Estocolmo.
Ya es tarde y Kiruna está cansada. Vuelta a casa, con un servidor circulando con la bicicleta de Sergio mientras él, Kiruna y Gema van en autobús. Cena en casita, charla de amigos y a descansar. Ha sido un día largo y tenemos que recuperar. Nos espera un nuevo día de caminar y visitar. Os contaré...
Besos kilométricos. Souhel.


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