sábado, 25 de agosto de 2012

Estocolmo, día 3: verde, que te quiero verde (21-08-2012)

Hoy las sábanas se nos han pegado un poco. El tute de ayer trae sus consecuencias. Pero no nos importa, estamos de vacaciones y descansar también es un premio. Planificar visitas con horarios y correr para no llegar tarde no es nuestro estilo. La improvisación forma parte de nuestra aventura. Ducha, vaso de leche y en marcha.


Hoy nuestro destino es Djugården, una isla en la zona este de Estocolmo. Otra pateada hasta llegar a ella. Vamos a acabar con muslos de ciclista al final. Antes de adentrarnos, un buen desayuno-comida para coger fuerzas en el barrio de Östermalm. Y a disfrutar de la naturaleza. Djugården es un antiguo coto de caza real. No me extraña que lo escogieran. Es un paraje bellísimo. El verde es el color predominante mires donde mires. Nos pateamos toda la isla con la sensación de que no estamos turisteando una capital europea; da la sensación de que hoy estamos de excursión por el bosque. Este paraje es el lugar ideal para lo que ya os comenté en el post anterior: los Pulitzer. Risas y más risas mientras usamos la cámara de fotos y la imaginación como arma de risoterapia. En esta isla encontramos dos museos que queremos ver: el Vasa y el Skansen. Pero eso lo dejamos para mañana, con más calma. Acabamos nuestra improvisada excursión de campo en Rosendal, donde descansamos un poco en una de sus terrazas. Floristería, bar y tienda de productos ecológicos nos rodean.

Ari y Kiruna nos vienen a buscar en coche y, con la excusa de la fina lluvia que empieza a caer, decidimos ir a buscar a Sergio al trabajo. Los 5 magníficos ya juntos nos vamos a cenar por ahí. Nos llevan a una terraza preciosa en la isla de Södermalm, donde unas preciosas vistas relajan nuestra cena. Vuelta a casa, jugamos con Kiruna, la echamos a dormir y montamos nuestra tertulia nocturna particular. Mañana más...

Green Kisses. Souhel.

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