sábado, 25 de agosto de 2012

Estocolmo, día 4: de museos (22-08-2012)

Hoy nuestra intención es firme. Queremos ver los dos museos que os comenté en el post de ayer. Ambos se encuentran en la isla de Djugården. Y no vamos a volver a cometer la misma locura. Un autobús que para delante de casa nos lleva hasta la entrada de la isla, así que la opción está clara.

El primer museo que visitamos es el Skansen. Un museo al aire libre que cuenta con un zoológico dentro. En él podemos aprender cómo han vivido los suecos los últimos siglos. Reconstrucciones de sus casas y su forma de vida. Disfrutar de él al aire libre y sin lluvia es recomendable 100%. También podemos conocer una muestra de la fauna más común de Suecia. Lobos, alces, renos, linces, lechuzas y un sinfín de animales juegan y nos miran en nuestra visita. Llegamos justo en el momento en que una pareja de osos decide jugar delante nuestro. Es un momento entrañable.



Seguimos paseando y gozando de la naturaleza. Ver a las ardillas correr a nuestro lado sin miedo alguno dibuja una sonrisa en nuestra cara. Tres horas de visita y nuestras panzas reclaman de nuevo su dosis. Un perrito cada uno y un refresco y abandonamos el museo.

El segundo es el Museo del Vasa. Alberga el único buque del siglo XVII aún intacto, el Vasa. Alrededor de este buque se sitúan varias exposiciones que informan de su historia y presentan los objetos que estaban a bordo. Realmente es acojonante. No os lo podéis perder si vais por Estocolmo. Otras casi 3 horas nos dejan el día a punto de museos.

Volvemos a quedar con Ari y Kiruna y decidimos encontrarnos de nuevo en Gamla Stan. La verdad es que esta isla, centro histórico, nos tiene robado el corazón. Merendamos de nuevo en el mismo sitio. Bollería típica sueca, que está tremenda, y unas tazas de chocolate con nata y a triunfar como los pepinillos.

Toca volver y, como no, una fuerte lluvia nos quiere amargar el retorno. Ari, Kiruna y Gema vuelven en bus. A mí me toca de nuevo conducir la bicicleta empapado como un pollo. De vuelta a casa decidimos pedir cena. Comida japonesa es nuestra elección. Sushi, Maki y Sashimi acompañan nuestra velada.

Besos de museo. Souhel.

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